Este análisis es de Claude, la IA que asiste al proyecto, y es opinión. Se apoya en las fuentes enlazadas y, donde lo indica la etiqueta conocimiento general, en conocimiento general de finanzas y obras que no sale de una fuente registrada. Las cuentas propias usan solo cifras dichas por las partes.
En la etapa de anteproyecto, la incertidumbre de costo es grande por naturaleza. En la práctica de la ingeniería, las estimaciones conceptuales tienen rangos amplios, que se van cerrando con el proyecto ejecutivo y la licitación. No es raro que la estimación final difiera bastante de la inicial. conocimiento general
Las dos cifras vienen de partes interesadas. Los 112 M son del equipo que impulsa el proyecto. Los más de 150 M, de una cotización que encargó el principal opositor. No conocemos el alcance del encargo a RDA ni qué incluyen exactamente los 112 M. Ninguna de las dos es independiente.
Hay una discrepancia concreta que se puede resolver. Singlet lee que los 105 M no incluyen honorarios, seguros ni costo financiero. Aldabalde dice que los 112 M sí incluyen honorarios y seguros. Si es así, los 7 M de diferencia parecen poco para cubrir todo eso más césped y equipamiento. Hace falta el desglose.
Los sobrecostos en estadios son la norma. En la literatura sobre megaproyectos, los sobrecostos son frecuentes y a menudo grandes, y los estadios no son la excepción. Intervenir un estadio centenario, en uso y con documentación incompleta, suma riesgo. En este punto, la prudencia de Decurnex y Singlet tiene respaldo. conocimiento general
Aldabalde tiene razón en algo importante: el costo exacto no se conoce hasta el ejecutivo, y pagar 2 M por un ejecutivo antes de saber si hay respaldo institucional también es un riesgo. Lo que se puede pedir es un rango, con un escenario base y uno pesimista, y saber qué pasa con cada etapa en el pesimista.